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La frustración como energía

July 6, 2018

Buenas de nuevo, esta vez vengo a hablaros de seguramente el momento mas frustrante de mi carrera, del punto de inflexión, el momento en el que vi claro que sacrificarme por este objetivo era lo que yo quería, y me di la oportunidad de empezar de cero.

 

Si, os hablo de mi lesión de LCA (ligamento cruzado anterior) de la rodilla derecha en la pretemporada del 2015, en el minuto 7 del partido que enfrentaba, y tenia el placer de jugar, al Mirandés contra la S.D. Eibar. Yo tras jugar 6 años inolvidables en la cantera del equipo armero, ya llevaba dos años teniendo oportunidad de entrenar y incluso jugar amistosos con el primero equipo de Gaizka Garitano y de Jose Luis Mendilibar esta vez. 

 

Empecé la temporada 2015 en la plantilla del filial (C.D. Vitoria), mientras que unos días antes a finales del mes de Julio ya dispute el partido Real Sociedad – S.D. Eibar en la localidad de Bergara. Esta vez, tocaba viajar a Miranda, me acuerdo de como me avisaron, como me desperté, que comí, incluso de que en vez de ir a dormir a las literas del club, me quede viendo como jugaban los jugadores del primer equipo al “txintxon” en el “txoko” de Ipurua, y mil detalles mas hasta el comienzo del partido. Sentía que me encontraba agusto, estaba concentrado y canalizando

 

bien las emociones para poder realizar un partido a la altura del contexto, hasta que en el minuto 7, un balón corre largo a mi espalda, y en el giro algo falla, la sensación no es la habitual, mi rodilla no esta girándose a la vez que mi cuerpo, del susto me tiro y empiezo a gritar. Muchos en el publico se lo imaginarían, otro caso de cruzado en las pretemporadas actuales, nada nuevo, pero para mi fue la puerta a emociones y realidades desconocidas.

 

 

Tras esta larga introducción, deciros que a 18 de agosto de aquel año, es decir, 20 días después, por incomprensible que parezca, no tenia diagnostico aun estando en un equipo de primera división. Yo sabia que aquello no era una simple distensión del bíceps femoral, como comentaban, ni una micro rotura del ligamento lateral interno como otros apostaban, supe que esa lesión era de largo plazo desde el momento del giro en el partido. Por eso, me envalentone, con el empujón del gran coach y grandísima persona Gorka Acebal, a hacer un ejercicio de enviarme una carta positiva al Mikel del futuro explicando cual era la situación, en la escala de Borg seria un 20 de 20 en cuanto a frustración, pero también explicando que simplemente era una situación difícil la cual tenia arreglo y quería aprovecharla para seguir mejorando; aquí os dejo la carta sin mas spoilers:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Como veis es un mensaje esperanzador, desde un Mikel tan introvertido y con poco carácter y hundido, para un Mikel grande con confianza, fuerza, personalidad y luchador. Cada vez que leo esto recuerdo las emociones al escribir, las lagrimas acariciaban el teclado, y hoy es el día en el que todavía se me revuelve el estomago y necesito mas de un suspiro, tras este agujero de gusano, que me lleva a ese instante dispar al presente, un ejercicio muy inspirador y valioso que hago de vez en cuando, para poder valorar hasta el acto de atarme “las botas” antes de salir al césped.

 

No quiero centrar estos párrafos para comentaros como me fue la recuperación física, solo comentar que una recuperación muy trabajada me ha servido para poder seguir compitiendo al máximo nivel y encima ser mucho mas consciente de mi cuerpo, y sus descompensaciones. Voy a centrarme en la recuperación mental, desde el día

1  (30 de julio) hasta el 268 (23 de abril), que pude volver a competir unos minutos con el equipo de mi pueblo el C.D. Elgoibar. Tras ese partido tuve el sentimiento de orgullo y la emoción mas positiva jamás recordada, llore a solas lo confieso. Fueron casi 9 meses de altibajos, frustraciones, nervios y miedos, pero sobre todo fueron 9 meses de trabajo, sacrificio, superación, motivación, felicidad, aprendizaje y una gran experiencia, ya que disfrute de la recuperación rehabilitándome, readaptándome y al final entrenando con el primer equipo de la S.D. Ebar, eso ayudo mucho a que el día a día fuese mas ameno. Sin embargo, de lo que mas orgulloso me siento de esa experiencia, es que me centre en mi mismo, en mi mejora, y por fin cogí el mando, las riendas de mi vida, incluso me atrevo a decir que mejore como futbolista, pero sin duda como persona.

 

 

Dicho lo dicho, no quiero llegar a otra conclusión que no sea, las frustraciones y emociones negativas son habituales y normales en nuestra cabeza, solo creo que tenemos que intentar ser conscientes primero de que eso esta pasando por nuestra mente, y después mediante ejercicios o cualquier habito que sirva a cada uno, absorber toda esa energía que suponen las emociones negativas y canalizarlas para ser utilizadas como energizol (como llama Imanol Ibarrondo a la energía positiva) por los pensamientos y actos que nos lleven a una mejora personal o social. Al final, al darle "la vuelta a la tortilla", el sentimiento después de esa gran lucha mental y física será de orgullo, y no hay nada mas reconfortante que eso, estar orgulloso del camino recorrido en cada una de tus experiencias, haber sacado el máximo provecho a cada una de estas, y poder mirar al futuro con las gafas mas positivas posibles, sabiendo quien eres, y siendo consciente de que puedes gestionar cualquier situación que sea aparentemente difícil o incomoda.

 

Mikel Gurrutxaga

 

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